Un estudio determinó que los parches de nicotina no son eficaces para ayudar a las mujeres embarazadas a dejar de fumar e incluso, quienes lo usaban tenían la presión arterial más alta que aquellas que no los usaban.

Para la investigación se contó con la participación de 402 mujeres embarazadas de Francia las cuales fumaban mínimo 5 cigarrillos diariamente, con un tiempo de embarazo de 12 a 20 semanas. Se seleccionaron aleatoriamente las que iban a usar nicotina de 16 horas y las que usarían placebo inactivo hasta el momento de dar a luz.

Las mujeres participantes recibieron adicionalmente asesoría para dejar de fumar y tenían evaluación cada mes. Se encontró que el 5,5 por ciento de las mujeres que usaron el parche y el 5,1 por ciento de las que usaron placebo dejaron de fumar de manera completa.

El aumento de presión arterial fue significativamente mayor en el grupo de mujeres que probó los parches con nicotina, en comparación con aquellas que usaron el placebo, ante lo cual se recomienda que un factor importante antes de recetar parches de nicotina a embarazadas para que dejen de fumar es la presión arterial.

El autor del estudio, el doctor Ivan Berlin, del Hospital Universitario de la Pitie-Salpetriere de París, señala que dados los resultados deben hacerse esfuerzos por encontrar tratamientos nuevos que puedan ayudar a las mujeres embarazadas fumadoras a dejar el hábito, no sólo a nivel de medicamentos y sino a nivel de terapias de conducta.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista BMJ, en la edición en línea del 11 de marzo.



Un estudio reciente determinó que los cigarrillos electrónicos (e-cigarrillos) son tan eficaces con los parches de nicotina para dejar de fumar, e incluso los aventajan en el intento de disminuir el consumo de cigarrillos.

Los e-cigarrillos son mecanismos que funcionan con pilas y su misión es suministrar nicotina, sabores y aditivos adicionales, los cuales están presentes en el vapor que es inhalado por el usuario.

Para el nuevo estudio que duró seis meses, participaron 657 fumadores, que usaron diferentes métodos para dejar de fumar: parches de nicotina, e-cigarrillos falsos (sin nicotina) y e-cigarrillos con nicotina, durante un período de 13 semanas. Al finalizar la investigación, el 6 por ciento de los participantes consiguió dejar el hábito.

Las tasas de los participantes que dejaron de fumar exitosamente, dependiendo del método que usaron fueron: 7.3 por ciento para quienes usaron e-cigarrillos, 5.8 por ciento para el grupo de parches de nicotina y 4.1 por ciento para los que consumieron e-cigarrillos falsos.

Los participantes que no dejaron de fumar que estaban en el grupo de e-cigarrillos redujeron su consumo diario de cigarrillos a la mitad, luego de los seis meses, en una tasa del 57 por ciento, comparado con el 41 por ciento del grupo de parches de nicotina.
De los resultados anteriores, se puede sugerir que los e-cigarrillos pueden compararse a los parches de nicotina como método de ayuda efectivo para dejar de fumar durante al menos seis meses.

Cerca del 90 por ciento de los usuarios de e-cigarrillos, así como los que usaron la versión falsa, dijeron que recomendarían el método a familiares y amigos, comparado con el 56 por ciento de los participantes del grupo de parches de nicotina. Con estos resultados, se muestra que los e-cigarrillos se comparan a los parches de nicotina en términos de seguridad.

El estudio fue liderado por Chris Bullen, director del Instituto Nacional para la Innovación en la Salud de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda y los resultados fueron publicados en The Lancet, en la edición en línea del 7 de septiembre.



Una investigación reciente, que aparece en la revista Neurology del 12 de enero, sugiere que las personas mayores que tienen un deterioro leve de su memoria y que han usado parches de nicotina para dejar de fumar, han logrado una mejoría en su padecimiento cognitivo.

De momento la investigación bajo la dirección del doctor Paul Newhouse, director del Centro de Medicina Cognitiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Vanderbilt, es preliminar y sólo participó un número reducido de personas.

Estudios previos han demostrado que existe una conexión directa entre la nicotina y las funciones cerebrales, así es como algunos fumadores refieren que al fumarse un cigarrillo pueden prestar más atención. Sin embargo, en aquellos individuos que ya padecen de un problema para prestar atención no funciona de igual manera.

Para el estudio se contó con 74 adultos mayores que fumaban y poseían problemas cognitivos leves. De ellos, a 34 se les suministraron parques de nicotina en una concentración de 15 miligramos diarios y a 33 se les administró parches de placebo, durante un tiempo de seis meses; los otros siete no terminaron el estudio.
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