Un estudio británico mostró que los fumadores podrían tomar más tiempo en sanar las fracturas de sus huesos, para lo cual compararon células madre sanadoras del hueso tanto en fumadores como en no fumadores.

Los investigadores analizaron las células madre sanadoras de huesos mediante muestras de sangre que fueron extraídas de un área de fractura de pierna a 50 fumadores y no fumadores. Se halló que las células sanadoras de hueso con mejor calidad estaban presentes en los no fumadores, pues tenían mayor grado de actividad con lo cual se dividían más rápidamente que las provenientes de fumadores.

Los investigadores de la Universidad de Lincoln, liderados por Andrew Sloan señalaron que se realizaron cultivos y cosechas de las células madre de tejido de las cuales se analizó y monitoreó el impacto de fumar cigarrillos en el crecimiento y desarrollo de dichas células, con lo cual se crean reparaciones anómalas de hueso.

Sloan explicó que las sustancias tóxicas presenten en los componentes del tabaco y en el humo pueden afectar ciertos procesos a nivel celular.



Un estudio reciente basado en gemelos idénticos determinó que el proceso de envejecimiento de la piel es más rápido en las personas fumadoras, quienes tienen mayor propensión a tener bolsas bajo los ojos y arrugas alrededor de la boca, que aquellas que no fuman.

Para la investigación se analizaron fotografías de 79 pares de gemelos idénticos, con edades comprendidas entre los 45 y 50 años, de las cuales el 75 por ciento eran de mujeres. El material fue obtenido del Festival de Gemelos de Twinsburg, Ohio. Cuarenta y cinco pares de gemelos tenían un fumador y un no fumador. Treinta y cuatro pares tenían uno que había fumado 13 años más que su hermano.

Tres jueces entrenados realizaron la calificación de las arrugas y características faciales asociadas a la edad. Ellos, sin saber cuál de los gemelos era fumador, señalaron que en un 57 por ciento el fumador se veía mayor, patrón que se mantuvo si ambos gemelos fumaban pero había uno que lo hizo por más tiempo que su par.

Los fumadores tenían mayor tendencia a presentar arrugas y otros signos relacionados con el envejecimiento, que aquellos que no eran fumadores, abarcando una escala de diferencias pequeña, de cero a tres, donde cero es no tener arruga alguna y tres presentar arrugas profundas.

Al comparar dos hermanos donde uno era más fumador que el otro, se encontró que las bolsas bajo los ojos y arrugas alrededor dela boca tenían mayor pronunciación en los que fumaron más.

Entre los motivos para dejar de fumar que abarcan el cáncer de pulmón, los infartos, los accidentes cerebrovasculares, está el envejecimiento prematuro, como señala la doctora Elizabeth Tanzi, dermatóloga del Instituto de Cirugía Láser Dermatológica de Washington y del Centro Médico de George Washington University, quien no participó del estudio.

Tanzi explica que las toxinas presentes en los cigarrillos aceleran la descomposición del colágeno y las fibras de proteína encargadas de dar soporte a la piel, además que el oxígeno que recibe la piel se ve disminuido. Los efectos al fumar son acumulativos y algunos de ellos de carácter permanente, por lo que abandonar el hábito es de gran beneficio, sin importar el momento en que se haga, aunque mientras más temprano, mejor.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Plastic and Reconstructive Surgery.



Un estudio realizado por investigadores del Centro Médico de la Universidad de Rochester en Nueva York, reveló que luego de una cirugía colorrectal, los pacientes que tienen más complicaciones son los fumadores, incluyendo la muerte.

Para el estudio se realizó el análisis de los datos de 47.000 pacientes de Estados Unidos que fueron sometidos a una cirugía colorrectal importante, sin que fuera de emergencia, encontrando que los fumadores tenían mayor riesgo de padecer complicaciones luego de la intervención como infecciones y neumonía en un 30 por ciento.

El autor principal del estudio, el doctor Fergal Fleming, profesor asistente del departamento de cirugía, dijo que se sabe que los pacientes no aprovechan la oportunidad de abandonar el hábito de fumar siguiendo un programa especializado antes de la cirugía.

Dentro de los participantes habían 26.000 que fueron sometidos a cirugía de cáncer colorrectal, 14.000 a causa de enfermedad de divertículos (bultos pequeños e inflamados formados a lo largo del colon) y 7.000 por enfermedad intestinal inflamatoria. Entre los pacientes, el 20 por ciento eran fumadores, el 19 por ciento ex fumadores y los demás nunca fumaron.

Luego de tener en cuenta otras variables como consumo de alcohol, edad, grasa corporal y otras afecciones médicas, los investigadores encontraron que entre los fumadores el riesgo de morir o padecer complicaciones posteriores a la cirugía era del 30 por ciento que aquellos que nunca fumaron.

Resaltó el hecho de encontrar que el grupo de mayor riesgo de sufrir las complicaciones y los riesgos de morir era el conformado por los pacientes que fumaban dos paquetes al día durante más de 30 años.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Annals of Surgery en su edición de agosto.

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Un nuevo estudio de Estados Unidos determino que cuando los padres son fumadores, los hijos de estos tienen mayor propensión a imitarlos, que los hijos de padres no fumadores.

Gracias a las campañas en contra del tabaquismo, el hábito está disminuyendo en todos los rangos de edad, sin embargo, los niños que crecen en hogares con fumadores o ex fumadores tienen tres veces mayor probabilidad de fumar cuando sean adolescentes, que los niños que provienen de hogares donde nunca se ha tenido el hábito.

La investigación fue desarrollada por un equipo de investigadores en cabeza de Mike Vuolo, de la Universidad de Purdue en West Lafayette, Indiana, contando con 214 personas a las cuales se les hizo un seguimiento sobre sus patrones tabáquicos durante 23 años para determinar si estaban asociados al riesgo de sus hijos a ser fumadores. Inicialmente, en 1988 eran alumnos de noveno grado. Se pudo obtener información de 314 hijos del grupo original, para comparar los hijos de los participantes no fumadores con los fumadores.

En 2011, sondeando los individuos de la segunda generación, con una edad mínima de 11 años de edad, se preguntó si había fumado el último año. El 16 por ciento contestó afirmativamente, el 8 por ciento de los hijos de no fumadores también dijeron que sí, en comparación con el 23 a 29 por ciento de los hijos de fumadores o ex fumadores.

Los niños que fumaron en el último año, tendían a ser más grandes, padecer síntomas depresivos y menor autoestima, además de obtener calificaciones bajas en el colegio; se percibió que eran distantes con sus padres y sus hermanos mayores eran fumadores.

Los resultados de la presente investigación fueron publicados en Pediatrics.

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Un estudio reciente de origen alemán encontró que cada diez anuncios de tabaco vistos por adolescentes, aumenta en un 40 por ciento las probabilidades de que comiencen a fumar, a medida que más anuncios ven, hay una probabilidad del 30 por ciento de adquirir el hábito a diario.

Con este estudio se respalda la prohibición total de los anuncios de tabaco que había propuesto la Organización Mundial de la Salud, según explica el líder de la investigación, el doctor Matthis Morgenstern, del Instituto para la Investigación en Terapias y Salud de Kiel.

Para realizar el estudio, los investigadores realizaron la observación de más de 1,300 fumadores con edades comprendidas entre los 10 y los 15 años de edad en Alemania. Se hizo monitoreo de cuán expuestos estaban a los anuncios de tabaco y la conducta posterior adoptada ante el tabaco durante 30 meses.

Pasados los 30 meses, una tercera parte de los menores estudiados admitió haber intentado fumar y el 10 por ciento admitieron haber fumado en el mes inmediatamente anterior. El 5 por ciento dijeron haber fumado más de 100 cigarrillos, convirtiéndose en fumares declarados y un porcentaje similar informó que en la actualidad fumaban a diario. Un tercio de los fumadores a diario tenían 14 años o menos y una cuarta parte, 16 o más años.

Quienes estuvieron expuestos a ver entre 11 y 50 anuncios de tabaco en los 30 meses, tenían el doble de posibilidades de ser fumadores declarados y en fumadores con hábito diario, que aquellos que vieron menos cantidad de anuncios.

Los resultados de la investigación aparecen en la revista BMJ Open, en su edición en línea.



Un estudio muestra que las empresas gastan más dinero por cuenta de ausencias del trabajo de empleados fumadores, descansos para salir a fumar y atención médica para los mismos, que por los no fumadores. La cifra es de aproximadamente 6,000 dólares al año, por cada empleado.

El autor del estudio, Micah Berman, del Colegio de Salud Pública y el Colegio Moritz de Derecho de la Universidad Estatal de Ohio, afirma que los empleados fumadores exceden los costos de las empresas privadas, por lo que los resultados del presente estudio pueden dar una luz a las empresas para tomar decisiones en cuanto a las políticas de tabaco a ser adoptadas.

La investigación se basó en un análisis de los estudios previos para poder estimar los costos asociados con el hecho de que un empleado sea fumador. Para el cálculo se tuvo en cuenta el absentismo, el presentismo, los costos de atención médica, los descansos para fumar y los gastos de jubilación de los fumadores.

Cuando el empleado fumador se ausenta del trabajo, le cuesta a la empresa 517 dólares al año. Cuando este fumador está presente trabajando, cuesta 462 dólares al año, sus descansos para salir a fumar cuestan 3,077 dólares al año y el exceso de gastos médicos 2,056 dólares anuales. Como la esperanza de vida del fumador es corta, los costos de jubilación anuales por fumador son de 296 dólares. En total, el costo que tiene que pagar una empresa por cada fumador es de 5,816 dólares al año.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Tobacco Control, en su edición en línea del 3 de junio.



Una campaña de salud en Estados Unidos anima a los fumadores a pedir ayuda médica para dejar de fumar, pues el consejo y la asistencia del médico son un gran pilar para tener éxito al momento de dejar de fumar, aumentando las probabilidades a más del doble, con lo que se lograría que el 70 por ciento de los fumadores que quieren dejar el tabaco, lo consigan.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, trabajaron en conjunto con cinco grupos de médicos del país para poder crear la campaña de salud “Talk With Your Doctor” (Hable Con Su Médico), la cual se crea para animar a los fumadores a pedir ayuda al médico para dejar de fumar, instando también a los médicos que pregunten a los pacientes si están necesitando ayuda para dejar de fumar.

La doctora Regina Benjamin, directora de Sanidad, afirma que con sólo hablar unos minutos con los pacientes sobre el hábito relacionado con el tabaquismo, se puede aumentar al doble las probabilidades de dejar de fumar.

Se espera que los médicos puedan ofrecer a sus pacientes consejos y medicamentos de respaldo para que puedan beneficiarse y abandonar el cigarrillo. Adicionalmente, se ofrecerá al cuerpo médico, material educativo y capacitaciones relacionadas con el tabaco.

Esta campaña cuenta con el apoyo de la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics), la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (American Academy of Family Physicians), la Asociación Médica Americana (American Medical Association), el Colegio Americano de Médicos (American College of Physicians) y el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos (American Congress of Obsteteicians and Gynecologists).

Fumar ocasiona la muerte de 440.000 estadounidenses anualmente. En el país hay 43 millones de fumadores actualmente.



Los Centros Para el Control Y La Prevención de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, afirman, de acuerdo con una encuesta, que cuatro de cada cinco personas adultas prohíben fumar en casa y tres de cada cuatro lo prohíben en el coche pero aún hay millones de personas expuestas al humo de segunda mano.

El doctor Tim McAfee, director de la Oficina del Tabaco y la Salud de los CDC, afirmó que en los últimos 15 años se han hecho muchos avances para proteger a las personas con los espacios libres de humo de segunda mano, con lo cual, las personas han adoptado las mismas medidas de protección en su casa y sus coches.

La aplicación de la prohibición de fumar en casa y en el coche, depende de si el dueño es fumador o no, según un estudio de los CDC. El 89 por ciento de los no fumadores mantienen las normas de ambientes libres de humo en su casa, contra el 48 por ciento de los fumadores que cumplen dicha norma. En cuanto a los coches, los no fumadores cumplen la norma en un 85 por ciento, contra el 27 por ciento de los fumadores que adoptan la norma.

Principalmente, quienes han integrado la norma de ambientes libres de humo son aquellas personas que viven en estados donde la ley lleva bastante tiempo de haber sido adoptada.

Sin embargo, hay millones de no fumadores integrados en gran parte por niños que continúan siendo expuestos, pese a los esfuerzos del gobierno y las campañas, al humo de segunda mano. Según reportan los CDC, son casi 11 millones de no fumadores que se exponen al humo de segunda mano en casa y casi 17 millones, en el coche.

Dentro de la población más afectada por el humo de segunda mano se encuentran los hombres, adultos jóvenes, negros y quienes tienen bajo nivel educativo. En cuanto a los estados más vulnerables con menos prohibiciones en materia de fumar en espacios públicos eran los que tenían más adultos fumadores.

Según los CDC, quienes se exponen a humo de segunda mano están en peligro constante de desarrollar enfermedades cardíacas o cáncer de pulmón. En los niños, las enfermedades relacionadas son el asma, infecciones respiratorias, infecciones de oído y síndrome de muerte súbita del lactante.

Anualmente, en Estados Unidos, mueren 50.000 personas como consecuencia de la exposición al humo de segunda mano, por lo que es fundamental establecer normas que implanten ambientes libres del humo al cien por ciento, para proteger a la población no fumadora.



Un estudio reciente determinó que las habitaciones de hotel declaradas libres de humo, podrían no proteger del todo a los huéspedes, en ellas, debido a que los hoteles tienen prohibición parcial de fumar, las personas pueden estar expuestas a humo de tercera mano.

El humo de tercera mano hace referencia a la contaminación originada por los rastros de tabaco en el aire y en las superficies de las habitaciones donde se puede fumar que migran a las habitaciones libres de humo. Por lo tanto, sería aconsejable que los hoteles implementarán la prohibición total de fumar, para que los huéspedes y empleados puedan ser protegidos en su totalidad. Adicionalmente, se debe aconsejar a la gente que no se hospede en hoteles con áreas para fumadores.

Para la investigación se contó con la participación de 40 hoteles de tarifas económicas a medianas en la ciudad de San Diego, Estados Unidos, entre los cuales 10 de ellos tenían prohibición total de fumar y 30 tenían prohibición parcial, con habitaciones libres de humo.

Se hizo un examen de las superficies de las habitaciones, así como de la calidad de aire en el hotel, buscando la presencia de nicotina y de 3EP, un marcador de humo de tabaco. Adicionalmente, a los huéspedes que pasaron la noche en el hotel, se les tomó muestras de orina y de sus dedos, para determinar qué tanto estuvieron expuestos a la nicotina y al carcinógeno NKK, presente en el humo del tabaco.

Se encontró que las habitaciones libres de humo de hoteles con prohibición parcial de fumar tenían contaminación de su aire, las superficies tenían niveles de nicotina al doble que en las habitaciones de hoteles con prohibición total. En cuanto a 3EP, había presencia de este siete veces más alta que en las habitaciones de hoteles que prohíben totalmente fumar.

En los espacios designados para fumar, se encontró que las superficies y aire poseían niveles de nicotina entre 35 y 22 veces más altos que en las habitaciones de hoteles que restringían totalmente fumar en ellos. De igual manera, el nivel de nicotina en aire de dichos espacios era 40 por ciento más alto que las habitaciones de hoteles con prohibición total. Los niveles de nicotina altos fueron encontrados también en los pasillos, fuera de las habitaciones donde se permitía fumar, que en las habitaciones libres de humo.

En cuanto a los huéspedes, aquellos no fumadores que se alojaron en hoteles con prohibición parcial de fumar, se les encontró niveles más altos de nicotina y NKK que aquellas personas que se alojaron en hoteles con tolerancia cero a fumadores. Por ello, se recomienda que los huéspedes que quieran protegerse de estar expuestos al humo de tabaco, vayan a hoteles que sean libres de humo al cien por ciento.

La investigación fue realizada por el equipo encabezado por Georg Matt, de la Universidad de San Diego y los resultados aparecen en la edición en línea de la revista Tobacco Control del 13 de mayo.



Un estudio encontró que los fumadores que padecen cáncer de colon y se someten a cirugía para que les extirpen un tumor de colon, tienen menos propensión a estar vivos y libres de cáncer pasados tres años de su intervención quirúrgica.

Para la investigación se observaron 2.000 personas en 2004 y 2005, a las cuales les fue extirpada una parte de su colon, de las cuales el 74 por ciento nunca habían fumado y el 70 por ciento de los fumadores, no tenían cáncer a los tres años.

La autora principal del estudio, Amanda Phipps, del Centro de Investigación Oncológica Fred Hutchinson, en Seattle, señaló que los resultados obtenidos son un motivo más para abandonar el hábito de fumar.

Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS), ciertas sustancias contenidas en los cigarrillos son disueltas en la saliva y pueden causar cáncer de colon u otros tipos. La entidad estima que este año 102.500 estadounidenses serán diagnosticados con cáncer de colón y 40.000 morirán a causa de la enfermedad.

De los participantes en esta investigación de la doctora Phipps, 931 nunca habían fumado y 1.028 había fumado como mínimo 100 cigarrillos durante su vida. Los fumadores eran 23 por ciento más propensos de morir o recaer luego de tres años. Los 140 participantes que eran fumadores al momento de su diagnóstico, tenían un 47 por ciento más propensión de morir o que el cáncer reapareciera, que los no fumadores.

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