Un estudio encontró que en Estados Unidos la cifra de muertes por causa de conducir en estado de embriaguez está subestimada.

Los investigadores hicieron un análisis de los datos arrojados por el Sistema de Reportes de Análisis de Fallecimientos de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Autopistas de Estados Unidos en el cual se hace el registro de los niveles de alcohol de los individuos que fallecieron en accidentes de tráfico, comparando esta información con los datos de los certificados de defunción en todos los estados, entre 1999 y 2009.

Se encontró que más del 3 por ciento de los certificados de defunción tenían como causa de muerte un accidente de tráfico mortal causado por alcohol. Sin embargo, el 21 por ciento de las personas fallecidas, según los datos de las autopistas, reflejaban que tuvieron el accidente por encontrarse borrachas.

Según los investigadores, la razón por la que en los certificados de defunción no aparece el alcohol es debido a que la prueba en sangre tarda tiempo en dar resultados, mientras el certificado de defunción se llena en 3 a 5 días, los resultados de las pruebas tardan más que eso.

Aparte de lo anterior, algunos estados son más rigurosos al incluir el alcohol en los certificados de defunción que otros, debido a que la mitad de los estados requieren pruebas de alcohol en sangre en conductores que fallecieron en accidentes de tráfico. A nivel nacional, sólo se hacen dichas pruebas al 70 por ciento de dichos conductores.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs, en su edición de marzo.



Un nuevo estudio mostró que los adolescentes mayores de secundaria frecuentemente están imitando a quienes conducen alcohol y conducen, por ejemplo, si ellos han estado en el coche mientras el conductor estaba borracho, tendrán más propensión a repetir la conducta.

El autor del estudio, Bruce Simons-Morton, investigador principal del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos, afirma que no resulta sorprendente la conducta de imitación en un grupo de amigos.

Para la investigación se tomaron en cuenta varias encuestas a partir del 2009 de estudiantes de secundaria cursando entre décimo y décimo segundo grado. Se halló que entre el 12 y el 14 por ciento condujeron en estado de ebriedad o drogados al menos una vez en el mes anterior. Entre el 23 y el 38 por ciento admitieron ir en coche con un conductor ebrio o drogado en el año anterior.

Según Simons-Morton el estar entre un grupo donde el conductor está ebrio o drogado y dicha conducta es aceptable, hace que el individuo se exponga a ello con esta experiencia socializadora que hace que sea aceptable para él.

Los investigadores proponen que se retrasen los permisos de conducir en los adolescentes como una buena idea, pero fundamental es que los padres estén informados sobre con quién están sus hijos.

Los resultados del estudio aparecen en la revista Pediatrics, en la edición en línea del 17 de marzo.



Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, determinaron que la mayoría de muertes relacionadas con el consumo de alcohol suceden en individuos adultos en edad laboral, es decir, cuando están en la flor de la vida. El 20 por ciento de dichas muertes se dan en personas con edades entre los 20 y 64 años.

La autora del estudio, Katy González, epidemióloga del alcohol del Departamento de Salud Comunitaria de Michigan, señala que es necesario enfatizar en las personas que el uso excesivo de alcohol causa la muerte, pero que es prevenible, igual que sucede con el tabaco y la inactividad física.

Para el estudio se tuvieron en cuenta los estados de California, Carolina del Norte, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Florida, Michigan, Nebraska, Nuevo México, Utah, Virginia y Wisconsin, en donde se evaluaron los certificados de defunción y la información relacionada con el consumo de alcohol.

Se encontró que en los estados consultados, el alcohol fue el culpable de una media de 1.650 muertes anuales entre 2006 y 2010.

Con ayuda de un modelo computarizado, se incluyeron 54 problemas que tienen relación con el alcohol, con el cual se podría determinar en qué medida la bebida fue la responsable de contribuir a las muertes.

Los problemas que se tuvieron en cuenta fueron: accidente cerebrovascular, accidentes de coche, ahogamientos, cáncer, enfermedad hepática, hipertensión, hipotermia, lesiones con armas de fuego, lesiones laborales y síndrome de alcoholismo fetal.

Se encontró que los hombres tenían mayor propensión a morir por alguna causa relacionada con el alcohol que las mujeres. Nuevo México fue el estado con mayor cantidad de muertes entre todos los estados estudiados, con una tasa de 51 muertes por cada 100.000 residentes. La tasa más baja correspondió a Utah, con 22,4 muertes por cada 100.000 residentes.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista de los CDC Morbidity and Mortality Weekly Report, en su edición del 14 de marzo.



Un estudio británico encontró una relación entre haber bebido alcohol poco antes de quedar embarazada y durante los tres primeros meses de gestación con los bebés prematuros, teniendo predisposición a que el bebé nazca bajo de talla y peso.

Para el estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Leeds, se contó con más de 1.200 mujeres en embarazo de Reino Unido que dieron información relacionada con sus hábitos de bebida antes y durante su etapa gestacional.

Tanto el Departamento de Salud del Reino Unido, así como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han recomendado a las mujeres en embarazo y a aquellas que quieran embarazarse que no beban alcohol y si lo hacen, debe ser en cantidades de una o dos unidades a la semana.

Se encontró que el 53 por ciento de las mujeres bebieron durante los tres primeros meses de embarazo más de la cantidad recomendada semanalmente y que el 40 por ciento bebían más de 10 unidades a la semana antes de quedar embarazadas.

Entre el grupo de las que bebieron más de la cantidad de alcohol recomendada, se halló que eran blancas, mayores con un alto nivel educativo, viviendo en barrios ricos.

El 13 por ciento de los bebés de las mujeres participantes en la investigación tuvieron bajo peso, el 4,4 por ciento eran más pequeño que lo normal y el 4,3 por ciento nacieron prematuramente. Las mujeres bebedoras de alcohol en cantidades mayores a la recomendada tenían el doble de probabilidad de que su hijo naciera pequeño o prematuro, comparado con aquellas que no bebieron.

Inclusive, se encontró que las mujeres que bebieron las cantidades recomendadas, tenían mayores probabilidades de tener un bebé prematuro, en comparación con las que no bebieron. De igual manera, las mujeres que bebían justo antes de quedar embarazadas, tenían propensión a tener bebés con tamaño menor al normal.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Journal of Epidemiology and Community Health.



Un experto ha hecho la advertencia que las borracheras de los estudiantes universitarios en las vacaciones de primavera pueden ser bastante peligrosas, por las lesiones que se presentan anualmente por beber en exceso, las cuales podrían desembocar en la muerte.

Los atracones de bebida (ingerir más de cinco bebidas en la misma ocasión) presentan un grave problema de salud que puede ser riesgoso por la presencia de lesiones e incluso la muerte.

Según el doctor Eric Collins, psiquiatra de la adicción del Hospital de Silver Hill en New Canaan, Connecticut, la mitad de los jóvenes universitarios se dan atracones de bebidas alcohólicas, lo cual puede ser extremo en las vacaciones de primavera.

Estudios previos han determinado que el estudiante universitario de sexo masculino bebe en promedio 18 copas al día en vacaciones de primavera y las estudiantes de sexo femenino hasta 10 copas al día.

Anualmente se presentan 600.000 lesiones por accidentes relacionados con alcohol en estudiantes universitarios de Estados Unidos, con edades comprendidas entre los 18 y los 24 años; más de 1.800 estudiantes mueren a causa de la gravedad de las lesiones recibidas, según informa el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo del país.

Otro tipo de problemas resultantes anualmente de los atracones de bebida son asaltos por estudiantes que han bebido en 700.000 estudiantes y 100.000 estudiantes resultaron víctimas de violación sexual de pareja.

Para las vacaciones de primavera se recomienda mantenerse hidratados, no aceptar tragos de personas desconocidas, no dejar sin vigilancia las copas, no beber si se va a conducir y llamar al teléfono de emergencias en caso de sospecha de intoxicación por alcohol.



Una nueva investigación suiza muestra que los jóvenes que se dan atracones de bebidas alcohólicas o que fuman marihuana podrían no necesitar asesoría médica especial pues los resultados obtenidos con médicos, sin una capacitación previa, son iguales de buenos.

Para el estudio se contó con 33 médicos de familia y pediatras de Suiza, capacitados para trabajar con jóvenes y las problemáticas de abuso de alcohol y sustancias, al igual que con 600 pacientes con edades comprendidas entre los 15 y 24 años. Entre los pacientes participantes, la mitad afirmó haberse dado atracones de bebida (más 5 bebidas en la misma ocasión) o haber consumido marihuana.

El grupo de médicos fue dividido en dos grupos, el primero realizó la atención médica habitual y el segundo hizo una capacitación de consejería que ya había mostrado ser efectiva con jóvenes.

Luego de que los pacientes estuvieran viendo a los médicos, reportaron que el uso excesivo de sustancias se redujo en un 28 por ciento, sin importar a qué grupo de asesoría asistieron.

Los investigadores liderados por el doctor Dagmar Haller, de la Universidad de Ginebra y el Hospital de la Universidad de Ginebra y la Universidad de Melbourne en Australia, afirmó que los médicos que habían recibido para hacer intervenciones por uso de sustancias no redujeron el uso de las mismas a los 3, 6 y 12 meses de seguimiento. Al parecer, la capacitación que recibieron para realizar la intervención breve sólo les brindó mayores habilidades para comunicarse con los jóvenes.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista CMAJ (Canadian Medical Association Journal), en su edición del 6 de marzo.

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Un estudio encontró que pese a los dolorosos efectos que tiene el excederse en el consumo del alcohol, en conjunto más comúnmente conocidos como resaca, no hace que se retrase la ingestión de la siguiente copa por parte de los bebedores, que tan sólo consideran la resaca como una molestia pasajera.

Para la investigación se contó con casi 400 bebedores habituales, de los cuales 196 eran hombres y 190 hombres, cada uno de ellos llevaban un registro electrónico durante 21 días en donde se hacía un registro minucioso de los episodios de ingesta de bebidas alcohólicas, junto con las experiencias relacionadas.

La líder de la investigación, Damaris Rohsenow, profesora de ciencias conductuales y sociales de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Brown, explica que las personas que beben mucho experimentan efectos placenteros cuando están bebiendo, lo cual los impulsa a beber de nuevo, con lo cual, la resaca pasa a verse como una molestia temporal, y no una consecuencia negativa importante para evitar beber.

La resaca, luego de una jornada de bebida excesiva, incluye dolor de cabeza, dolores musculares, fatiga, náuseas, sed y vómitos.

Luego de examinar la información obtenida de los participantes en la investigación, se encontraron 2.000 episodios relacionados con alcohol, de los cuales, 463 terminaron en resaca. Al día siguiente se evaluaron las probabilidades de que los bebedores consumieran alcohol nuevamente.

Por su parte, Thomas Piasecki, profesor del departamento de ciencias psicológicas de la Universidad de Missouri y autor para correspondencia del estudio, dijo que el hecho de padecer resaca no afectaba de manera importante el consumo posterior de alcohol, volviendo a beber apenas unas horas después.

La resaca no influyó pues en las intenciones de los individuos de beber de nuevo, pero sí influye el día de la semana, los planes sociales y la oportunidad de beber.

Los resultados del estudio aparecen en la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research, en su edición en línea del 3 de marzo.



Expertos alertan del juego de moda en Irlanda y Reino Unido, llamado NekNomination (bebe y nomina), en el cual se incita a los participantes a beber grandes cantidades de alcohol en poco tiempo y grabar con el teléfono móvil la experiencia para subirla a Internet. Aquellos que lo deseen pueden subir otro video que supere al participante anterior.

El juego va adquiriendo popularidad entre estudiantes y jóvenes, cada vez va haciendo más adeptosa nivel mundial. Se cree que el juego nació en Australia. A Reino Unido llegó en 2008 y se creó la página de Facebook “Los Mejores Videos Neknomination”. Sin embargo, el grupo cerró luego de 5 muertes recientes por la ingesta de bebida en el último mes, cuando contaba con 10.000 seguidores.

Las muertes fueron de tres personas en Reino Unido y dos en Irlanda. La última muerte fue del jugador de rugby de Nottingham, Bradley Eames, en Inglaterra, que publicó su video bebiendo dos tragos de ginebra mezclados con bolsas de té. Previamente había bebido 30 tragos de alcohol para mostrar a sus amigos que era el campeón.

No sólo los participantes consumen alcohol sino que lo mezclan con diferentes productos como aceite de motor, comida de perros, orina o con tequila, vodka y peces de colores vivos. Incluso, pueden mostrar cómo consumen licor y salen airosos de una situación de riesgo como saltar un puente o conducir una moto luego de haber bebido.

El juego es sumamente peligroso, por lo que algunas comunidades han alertado a los estudiantes para que no tomen parte de él, tanto por los peligros para sí mismos como para los otros que incitados por el video, pueden tratar de sobrepasar el reto.

Las autoridades advierten que los amigos que graben y presencien los retos, donde algún participante resulte muerto, pueden verse abocados a enfrentar cargos por homicidio, pues no pueden argumentar que no conocían los riesgos de la práctica.



Una revisión encontró que imponer la edad mínima legal de 21 años en Estados Unidos para consumir alcohol puede salvar vidas, por lo que no puede pensarse siquiera a rebajarla a los 18 años.

Los investigadores estuvieron examinando estudios realizados a partir de 2006, encontrando que con una edad mínima de 21 años para consumir alcohol está asociada a una tasa más baja de accidentes de tránsito por conducir en estado de ebriedad, además de incurrir en comportamientos de bebida empedernida, sexo sin protección, suicidio y violencia de pareja.

En 2011, el 36 por ciento de los universitarios estadounidenses dijeron que habían tenido un atracón de bebida en las dos semanas anteriores, es decir, cinco o más copas en una misma ocasión; la cifra contrasta con la obtenida en 1988, que fue del 43 por ciento. Entre los estudiantes de último año de secundaria la reducción en esos mismos años fue del 35 al 22 por ciento. En 1988 todos los estados implantaron la mínima edad legal para consumir alcohol en 21 años.

El investigador líder de la revisión, William DeJong, de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Boston, señala que hay evidencia clara que disminuir la edad legal para el consumo de alcohol tendría consecuencias nefastas.

El argumento que esbozan los defensores de la rebaja de la edad mínima legal para consumir alcohol es que muchos jóvenes violan la ley y consumen alcohol pese a la restricción de edad.

Habría más éxito en cuanto a la disminución del alcohol en los jóvenes si aparte de seguirse cumpliendo la ley, las universidades realizan advertencias a los estudiantes sobre las medidas que deben cumplir dentro del campus.

La revisión aparece en un suplemento especial de la revista Journal of Studies on Alcohol and Drugs.



Un estudio encontró un fármaco llamado Topamax, que podría ayudar a los bebedores empedernidos a limitar el consumo de alcohol. El medicamento topiramato (Topamax) es un antiepiléptico.

Para la investigación se tuvieron en cuenta 138 bebedores empedernidos que fueron divididos en dos grupos. Un grupo tomó Topamax durante doce semanas con una dosis diaria de 200 miligramos. El otro grupo tomó un placebo. A ambos grupos se les brindó consejería breve para ayudarlos a reducir su consumo de alcohol.

Se encontró que en el grupo de bebedores que consumió Topamax más del doble de pacientes no tuvo días con alto consumo durante las cuatro semanas del estudio, así como que tuvieron más días sin ingerir alcohol que aquellos que tomaron placebo. Los que consumieron placebo tenían cinco veces más propensión a tener un día de alto consumo de alcohol que los que consumieron el medicamento.

El líder el estudio, el doctor Henry Kranzler, profesor de psiquiatría y director del Centro de Estudios de la Adicción de la Universidad de Pensilvania, señala que este estudio es importante para comprender y tratar los problemas de bebida, especialmente porque por primera vez se aborda el topiramato como una opción de apoyo para quienes quieren dejar la bebida.

Los resultados del estudio aparecen en la revista American Journal of Psychiatry, en su edición en línea del 14 de febrero.



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