Una encuesta realizada en Estados Unidos en 2012 encontró que el abuso de medicamentos recetados por parte de los jóvenes es bajo; también mostró que en los últimos diez años el consumo de bebida y tabaco en adolescentes disminuyó.

Pamela Hyde, administradora de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA) dijo que aunque se ha progresado en la prevención del abuso de sustancias, hay que redoblar esfuerzos para eliminarlo del país.

Personas con edades comprendidas entre los 18 y 25 años, afirmaron haber consumido de manera ilegal medicamentos recetados durante el mes anterior en un porcentaje del 5.3 por ciento en 2012, tasa muy similar a la obtenida en 2011 y 2010, y mucho más baja que la de 2009 que fue del 6.4 por ciento.

En cuanto a la bebida, el porcentaje de jóvenes con edades entre los 12 y los 17 años que consumieron bebidas alcohólicas, que se dieron atracones de bebida o bebían empedernidamente en el mes inmediatamente anterior, fue mucho más bajo que en 2002 y 2009.

El porcentaje de personas de 12 años y mayores que condujeron bajo la influencia de bebidas alcohólicas, al menos una vez el año pasado, fue del 11.2 por ciento en 2012, contrastando con el 14.2 por ciento en 2002 y 11.1 por ciento en 2011.

Dentro del listado de drogas ilícitas, la marihuana es la preferida con un 7.3 por ciento de consumidores en 2012, observándose una reducción del consumo entre las personas de 12 a 17 años que pasó del 7.9 por ciento en 2011 al 7.2 por ciento en 2012. La heroína aumentó en número de consumidores, pasando de 373.000 en 2007 a 669.000 en 2012.

El consumo de tabaco en personas menores de 18 años pasó de 15.2 por ciento en 2002 a 8.6 por ciento en 2012.



Un estudio sobre niños gemelos y adoptivos mostró que los trastornos de abuso de sustancias y tener conducta antisocial provienen de componentes genéticos.

Según el autor del estudio, el doctor Brian M. Hicks de la Universidad de Michigan, Ann Arbor, genéticamente se transmite la conducta antisocial y los trastornos de abuso de sustancias, presentes en los niños aun cuando ellos no crezcan con sus padres biológicos.

Por lo tanto, según Hicks, es necesario conocer los antecedentes de la familia biológica de los niños de manera que puedan ser evaluados los riesgos y anticiparse a los problemas.

Para la investigación, el equipo de Hicks estudió un grupo de familias con hijos adoptados e hijos biológicamente relacionados para distinguir los mecanismos transmitidos genéticamente y ambientalmente.

Habían 802 familias con gemelos idénticos, 480 familias con gemelos no idénticos, 208 familias con dos hijos biológicos no gemelos, 124 familias con un niño adoptado y uno biológico y 285 familias con dos hijos adoptados.

Los efectos de transmisión fueron moderados en hijos biológicos pero raros en los adoptados. Las familias con hijos biológicos y adoptados, se encontró mayor efecto significativo en los niños biológicos y no en los adoptados. Con esto, se sugiere que los trastornos son transmitidos de padres a hijos genéticamente.

Los resultados del estudio se encuentran en la revista JAMA Psychiatry.



Un pequeño estudio alemán, encontró relación entre el uso de Facebook con el centro de recompensa del cerebro, accumbens, el cual se activa con los comentarios sociales positivos, según se reflejó en estudios con imágenes de resonancia magnética (IRM).

El autor del estudio, Dar Meshi, investigador postdoctoral de la Universidad Freie de Berlín, argumenta que todo ser humano se preocupa por su reputación y cómo gestionarla mediante las redes sociales de Internet como Facebook.

Para realizar la investigación, se contó con la participación de 31 personas a los cuales se les indagó sobre el uso que hacían de Facebook, así como el número de amigos que tenían y el tiempo que dedicaban a estar en la red social a la semana. Los hábitos de los participantes en Facebook variaban en gran medida.

Aparte de las resonancias magnéticas, se les realizó a los participantes una entrevista grabada en video, en la cual contaban hasta qué punto se creían valorados por las otras personas. Quienes tenían comentarios positivos, activaban con mayor fuerza el núcleo cerebral accumbens que aquellos que veían como otra persona era la que recibía el comentario positivo. Se encontró que la diferencia era menor o mayor, dependiendo de la intensidad de uso que el participante hacía de Facebook.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Frontiers in Human Neuroscience.



Un informe reciente de la Administración de Abuso de Sustancias y Servicios de Salud Mental (SAMHSA) de Estados Unidos mostró que el abuso de analgésicos con receta médica ilegal, aumenta los riesgos del individuo entre los 12 y los 49 años, a consumir heroína en 19 veces.

Se encontró que alrededor del 80 por ciento de las personas que comenzaron a consumir heroína, anteriormente habían estado consumiendo analgésicos de manera ilegal. El 3.6 por ciento de las personas que habían tomado analgésicos recetados de manera ilegal, comenzaron a consumir heroína en un plazo de cinco años.

El doctor Peter Delany, director del Centro de Estadísticas y Calidad de la Salud Conductual de SAMHSA, dice que los analgésicos recetados si son usados en forma adecuada para el propósito indicado pueden ser beneficiosos, pero si su uso no es según las directrices médicas, puede llevar a la adicción, daños a nivel físico e incluso, la muerte.



Una encuesta encontró que los adolescentes de origen hispano tienen mayor propensión a abusar de las drogas ilegales y legales, en comparación con los jóvenes blancos o negros, siendo preocupante que la conducta cada vez se vea con mayor normalidad.

La encuesta fue realizada por la organización The Partnership at Drugfree.org, un grupo sin fines de lucro; la encuesta, que se realiza cada año, contó con la participación de 3,900 adolescentes y más de 800 padres en 2012.

Se encontró que el 54 por ciento de los encuestados hispanos admitieron haber usado una droga ilícita en comparación con el 45 por ciento de los negros y el 43 por diento de los blancos. El 62 por ciento de los adolescentes hispanos dijo que les habían ofrecido al menos en una ocasión drogas como cocaína, crack, éxtasis, heroína y metanfetamina, en contraste con el 53 por ciento de los blancos y el 46 por ciento de los negros.

Las escuelas no son ambientes libres de drogas, ya que el 42 por ciento de los adolescentes hispanos admitió haber recibido oferta de drogas en la escuela, en contraste con el 30 por ciento de los blancos y el 28 por ciento de los negros.

Sean Clarkin, director de estrategias y programas de la organización, dice que los niños hispanos que más están en peligro son los que cursan entre noveno y decimosegundo grado, que perciben las drogas como menos nocivas que otros adolescentes.

La razón por la que no perciben nocivas a las drogas es que ven el consumo de las mismas por parte de sus pares en la comunidad y no están recibiendo los mensajes a través de sus padres sobre lo malo que puede ser adentrarse en el mundo de las drogas, incluso, probarlas.

Clarkin dice que muchos padres no muestran su desaprobación ante los hijos cuando se enteran de que ellos están consumiendo marihuana, pues el 21 por ciento de ellos creen que no pasa mayor cosa si se fuma a veces, este porcentaje en comparación con el 11 por ciento de los padres negros y el 6 por ciento de los blancos.

En cuanto a los medicamentos recetados, el 28 por ciento de los padres hispanos piensa que es más seguro usarlos que consumir drogas callejeras, frente al 20 por ciento de los padres de raza negra y el 9 por ciento de los padres de raza blanca.

Muchos padres piensan que no es mucho lo que pueden hacer frente a esta problemática con sus hijos, e incluso, que es responsabilidad de la escuela, subestimando la influencia y el poder que pueden tener con sus hijos, señala Clarkin.

Un resultado positivo fue el 85 por ciento de los padres hispanos que saben que los adolescentes que consumen drogas y alcohol son más propensos a tener problemas con abuso de sustancias en el futuro, porcentaje por encima del 74 por ciento de los padres blancos y el 73 por ciento de los padres negros.



Un estudio en Dinamarca determinó que las mujeres que dejan de fumar antes o después de quedar en embarazo están beneficiando a su bebé para que no nazcan bajos de peso y talla, aunque ellas engorden más durante y después de la gestación.

El equipo de investigadores liderado por la doctora Line Rode, del Hospital de la Universidad de Copenhague contó con la participación de 1.774 mujeres que fueron sondeadas en el Estudio Recién Nacidos Libres de Humo, entre 1996 y 1999, realizado en Copenhague, Dinamarca. Las participantes respondieron un cuestionario en dos oportunidades durante su embarazo, además se verificaba si habían dejado de fumar realmente mediante pruebas de saliva que detectaran cotinina un subproducto de la nicotina que aparece tras el consumo de esta.

El 38 por ciento de las mujeres eran fumadoras cuando quedaron embarazadas y la mitad de ellas abandonaron el hábito inmediatamente antes o después. Se encontró que las mujeres que dejaron de fumar, ganaron 2,7 kilogramos de peso en el embarazo que aquellas que continuaban con el hábito, y también durante el primer año de vida de su bebé. Los bebés nacidos de madres que dejaron de fumar y de madres no fumadoras, tenían un peso similar, mientras que los hijos de las fumadoras nacían con peso bajo.

Las mujeres no fumadoras, engordaron en promedio durante el embarazo 13,6 kilogramos, en cambio las fumadoras aumentaron 13 kilos y las que abandonaron el hábito 15,8 kilos. Al año del parto, la mitad de las mujeres que dejaron de fumar no había retomado el hábito.

Fumar durante el embarazo puede acarrear para el bebé bajo peso al nacer, malformaciones congénitas e incluso el nacimiento del bebé muerto. Los bebés expuestos al humo de segunda mano, pueden fallecer por síndrome de muerte súbita o padecer asma, bronquitis, infecciones de oído, neumonía y otras enfermedades.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Obstetrics and Gynecology.



Un informe de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, plantea que el consumo empedernido de alcohol es un problema costoso en el país, con 223 millones de dólares en pérdidas totales, principalmente debido a los atracones de bebida, que desencadena pérdida de productividad laboral entre otras consecuencias.

El costo a nivel nacional del consumo excesivo de alcohol en 2006 fue de 223.5 mil millones de dólares y en promedio, el costo por estado de cada bebida alcohólica fue de 1.91 dólares.

Un atracón de bebida hace referencia a ingerir cinco o más copas en una misma ocasión, por parte de los hombres, y cuatro o más bebidas en las mujeres. Los atracones de bebida constituyen el 70 por ciento de los costos relacionados con el consumo en exceso de alcohol que comprenden productividad perdida, gastos de atención en salud, daño a la propiedad, accidentes de tráfico y procedimientos de justicia criminal.

El doctor Thomas Frieden, director de los CDC, señala que tener unos programas preventivos encaminados a disminuir el consumo de alcohol, alivia a reducir los costos inmensos tanto personales como sociales debido al consumo excesivo de alcohol.

Los investigadores del estudio aclaran que hay que tener en cuenta otro tipo de costos relacionados con el tema como el dolor y sufrimiento por parte de los consumidores de alcohol en exceso y de aquellos que forman parte de su entorno y se ven afectados con ello.

El consumo en exceso de alcohol en Estados Unidos es culpable de un promedio de 80,000 muertes y 2.3 millones de años potenciales de vida perdidos cada año. En cuanto a los atracones de bebida, son los causantes de la mitad de estas muertes y dos tercios de los años de vida perdidos.

El estudio aparece en la revista American Journal of Preventive Medicine, en su edición en línea del 13 de agosto.



Un estudio encontró que entre los adolescentes con hermanastros (hermano o hermana con un padre distinto) es común comenzar a tener relaciones sexuales o usar drogas a una edad temprana. En la actualidad, las familias conformadas con hijos de múltiples parejas es una realidad cada vez más notoria.

El estudio, liderado por Karen Benjamin Guzzo, profesora asistente de sociología de la Universidad Estatal de Bowling Green y con un grupo de investigadores de dicha universidad y de la Universidad Estatal de Iowa, examinaron la fertilidad con parejas múltiples, es decir, cuando se busca una nueva pareja y se tiene hijos con ella, y la manera como se afecta el consumo de drogas y la conducta sexual de los niños.

Los hallazgos mostraron que los adolescentes que tienen hermanastros, hijos de la misma madre con un padre distinto, tienen resultados menos favorables, comparados con los pares que sólo tienen hermanos de padre y madre. Los hijos primogénitos, luego de la separación de sus padres biológicos, tienen que experimentar vivir un tiempo en un hogar donde la cabeza es la madre soltera, para luego cuando ella consiga una nueva pareja, vivir con un padrastro y tener que ver cómo su madre tiene un hijo de alguien que no es su padre.

Otros factores que se tuvieron en cuenta fueron el nivel educativo de la madre, la pobreza de la familia y número de cambios en la estructura familiar.

El adolescente al cumplir los 15 años y que tenga hermanos de padre distinto, tenían mayor propensión en un 65 por ciento de haber usado drogas como alucinógenos, cocaína, crack, estimulantes, inhalantes, marihuana y sedantes. También tenían dos veces y media más probabilidades de haber tenido relaciones sexuales.

Aún no está claro el motivo de la asociación entre estas conductas arriesgadas y tener hermanastros, se requieren investigaciones posteriores para verlo, así como si en hermanos más jóvenes se presenta este efecto descubierto en los primogénitos.



Un estudio reciente reveló que la mayoría de jóvenes de Estados Unidos que consumen las diferentes formas de tabaco sin humo, también fuman cigarrillos.

Vince Willmore, vicepresidentes de comunicaciones de la Campaña por Niños sin Tabaco, ONG de la ciudad de Washington, señala que este hallazgo es sorprendente, ya que muestra cómo las tabacaleras se encargan de promover sus productos de tabaco sin humo, de manera que se aliente en los niños el comenzar a fumar y usar paralelamente cigarrillos y productos de tabaco sin humo. Entre 1998 y 2011, los gastos de comercializar tabaco sin humo tuvieron un aumento del 210 por ciento, gastándose entre 145,5 a 451,7 millones de dólares por año. Las compañías promueven dichos productos diciendo que son mucho más seguros que el cigarrillo.

Para la investigación, el equipo liderado por Gregory Connolly, de la Facultad de Salud Pública de Harvard, en Boston, realizó el análisis de los datos arrojados por la Encuesta Nacional de Consumo de Tabaco Juvenil de 2011, en la que se sondearon cerca de 19.000 estudiantes de grado sexto a duodécimo del país.

El 5,6 por ciento de los participantes admitió el consumo de algún tipo de producto de tabaco sin humo. El 5 por ciento usaba rapé, tabaco masticable o tabaco en polvo para humedecer, menos del 2 por ciento consumía snus y el 0,3 por ciento usaba productos para disolver.

El 72 por ciento de los consumidores de tabaco sin humo y el 81 por ciento de usuarios de snus o productos para disolver, también fumaban cigarrillos. El 40 por ciento de los usuarios de tabaco sin humo dijo querer dejar de fumar tabaco.

Connolly dice que se encontró que los jóvenes están consumiendo tabaco sin humo, no para probar, sino como un consumo instalado. Lo más preocupante es que no usan el tabaco sin humo para reemplazar los cigarrillos, sino que están usando ambos paralelamente, ingiriendo un gran exceso de tabaco.

Los resultados de la investigación fueron presentados en la revista Pediatrics.



Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, advierten que muchos niños que padecen de asma están viviendo en hogares donde predomina el humo de segunda mano, lo que hace que padezcan de los peores síntomas y tienen ataques más frecuentemente.

Según los CDC, la tasa de niños asmáticos respirando humo de segunda mano, no ha disminuido desde 1999, pese a los peligros evidentes que tienen para estos menores el estar expuestos a este tipo de aire, teniéndose un porcentaje del 58 por ciento entre 1999 y 2002, al 54 por ciento, entre 2007 al 2010. En contraste, desde 1999 hasta 2010, el porcentaje de niños sin asma que están expuestos al humo de segunda mano, se ha reducido del 57 por ciento al 44 por ciento.

Por lo tanto, es necesario tomar un mayor esfuerzo para hacer entender a los padres fumadores de niños asmáticos, que no pueden exponerlos al humo de segunda mano, por lo que su hogar, coches y demás entorno deben ser libre de humo.

El humo de segunda mano no sólo es malo para quienes padecen de asma, sino que al estar expuesto a él, se puede comenzar a sufrir de asma.



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